El ciudadano UNAB se caracteriza, de acuerdo con lo anterior, como un sujeto con un sentido de responsabilidad que se materializa en la praxis de su civilidad (tolerancia, autonomía, sensibilidad, racionalidad, etc.) y en el ejercicio de la misma ciudadanía institucional (deberes y derechos constitucionales). Solo este ciudadano puede garantizar, en principio, el desenvolvimiento profesional sólido y eficaz, con propósitos de construcción y mejoramiento de la comunidad.

La cátedra de ciudadanía tiene como eje transversal la construcción de paz en sus dimensiones política, social, económica y cultural; por ello, el compromiso de la UNAB afianza los procesos de formación democrática que demanda del país, especialmente, a partir de la actual coyuntura histórica del posconflicto reglamentada en la Cátedra para la Paz, según el decreto 38 del 25 de mayo de 2015.